Cómo mejorar la eficiencia energética de tu vivienda
Invierno es una época tradicionalmente mala para las finanzas del hogar por culpa del elevado gasto en calefacción. ¿Quieres saber cómo mejorar la eficiencia energética de tu vivienda? Te damos algunos consejos.
Consejos para mejorar la eficiencia energética de tu vivienda
Incluso los pequeños espacios no sellados pueden llevar a grandes desperdicios de energía. Un aislamiento eficaz puede reducir la pérdida de calor hasta en un 25% durante los largos meses fríos de invierno. Se puede mantener el hogar hasta 10 grados más caliente en invierno, y hasta 7 grados más frío en invierno. No pienses en el aislamiento como un gasto sino como una inversión.
Cubriendo las ventanas con cortinas aislantes puedes reducir la pérdida de calor hasta en un tercio durante el invierno. Asegúrate de que las cortinas encajan estrechamente en la ventana, y se extienden más allá de la parte inferior y los lados del marco. Añade una ajustada caja de cenefa en la parte superior del marco de la ventana para evitar corrientes de aire que entren en la parte superior de la cortina.
Una de las peores cosas del invierno es la escasa iluminación. No des la luz salvo que haga falta (por ejemplo, igual no la necesitas cuando estás en casa viendo la televisión). Para aprovechar al máximo las horas de luz, es muy útil tener grandes ventanas en el lado norte de la casa. En verano puedes instalar persianas, toldos o aleros para bloquear el pesado sol.
Otra forma de ahorrar energía es cambiando tus viejas bombillas por unas de bajo consumo. Las bombillas de bajo consumo son más caras, pero a cambio duran más y consumen menos.
Desenchufa todos los electrodomésticos que puedas desconectar sin consecuencias. Incluso estando apagados, muchos continúan consumiendo energía en modo stand-by. Este gasto puede representar hasta el 10% de tu factura eléctrica.
Para finalizar un consejo de los menos conocidos pero los más útiles. Se trata de envolver las tuberías. Y es que gran parte de la energía se va en calentar el agua, así que con un buen aislamiento se necesitará menos consumo energético para conseguirlo.
Si tu casa tiene calefacción central y un termostato ajustable, bajar el termómetro aunque solo sean un par de grados puede hacer la diferencia. Los habitantes de la casa seguirán calentitos, pero su factura se puede reducir en un 10 por ciento. Un termostato programable también puede ayudar a controlar con mayor precisión las temperaturas en diferentes momentos del día.


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